domingo, 22 de mayo de 2016

1000 Km, 100 m, 10 cm, 1mm

 Quiero desafiar las leyes
De la vida y de la muerte
Quiero regresar a este lugar
Donde el tiempo aún me pertenece
Eva Amaral

Entre tú y yo. Entre tu espada y mi pared. Entre tu silencio y el mío. Entre tu brillo y mi oscuridad. Ahí, dónde nadie busca, donde guardamos nuestros más sinceros pensamientos están los dos años en blanco que hemos vivido. Ahí es donde me has dejado. Solo. Sin poder salir.

Entre tú y yo. ¿Por qué tienes que ir tu primero? No hace falta demostrar quien está a los pies de quien. Hazme un favor, digamos que es por mero orden alfabético. Y ahora no vengas diciendo que yo soy el que escribe. Cuando te acercas sabes que no pienso con claridad.

Entre tú y yo. Tan solo nos falto un baile más. Tan solo un par de intentos. Ya no te piso los pies lo prometo. Escucha, atrás adelante, talón, punta... Vale me he vuelto a equivocar. Es tu culpa. Solo tuya. No paras de distraerme con tus movimientos tan... Nada no importa.

Entre tú y yo. Sé que repetir esto no sirve de nada. Lo único que hay entre tu yo es distancia. Ya quisiera poder reducirla. Así no habría entre ni yo ni tú. Solo nosotros. Pero lastimosamente nada de lo que he dicho quedará entre los dos.

Entre tú y yo. 1000 kilómetros de miradas. 100 metros de silencios. 10 centímetros de suspiros. 1 milímetro de suplicios (por si un día me levanto y no te encuentro). Todo eso es la distancia que hay
entre tú y yo.





lunes, 9 de mayo de 2016

ROJO SOBRE BLANCO

 "En la eternidad, donde no existe el tiempo, nada puede crecer, nada puede llegar a ser, nada cambia. Por eso la muerte creó el tiempo, para cultivar las cosas que matará". - Rust Colhe -     

Todo empezó con una chispa. Poco a poco creó esa fogata conocida como la llama del amor. Poco a poco fue quemándome por dentro. Y ahora sales tú, para iluminar esta negrura. Pero tu brillo no es de esperanza. Tu fulgor es el mismo que el de la plata de mi navaja. El chirrido de los grillos va contando el tiempo. El verde intenso del bosque ahora cada vez tiene un tono más oscuro. El aire se ha levantado robando el calor a nuestra sangre.

Sales para destaparme los ojos. Me has mostrado que mi hado no era morir entre sus brazos. Tampoco lo era casarme. Mi destino era el de ser blanca. Pero no ese blanco del azahar, más bien el mismo que el tuyo, luna, un blanco pálido y tétrico. ¡Qué mejor sinónimo para la muerte que vos! Al fin entiendo que el único sino eras tú, perecimiento de mi vida. 


No llores más. Por fin he salido. ¿Ya sientes su cuchillo acariciando tu garganta? Ella si que siente tu navaja rozando su delicado cuello. Si por sentir siente como se derramará su sangre. 

No llores más. Ya nadie te podrá quitar tu níveo. Nadie podrá decir que no eres como el azahar. Mas yo haré que tu flor se seque. Pintaré, sobre el blanco de uno de tus pétalos, con un rojo intenso. Pararé el río ahogando al caballo que tanto amaste. Y sobre el agua estancada reflejare el cielo negro con sus luceros amarillos, que no son más que estrellas muertas. Porque el cielo tan solo es un cementerio más, al igual que esta tierra lo es de tu cuerpo.

No llores más.
Todo estaba escrito. 
Estaba escrito que yo sería
tu corona de espinas. 

  

 Elioth Campos

miércoles, 4 de mayo de 2016

LA LOCA DEL MUELLE DE SAN BLÁS

 Detrás de una buena canción hay una historia. Detrás de cada historia se esconde una buena letra para una melodía.
(Ved primero el vídeo y lo último que haréis es hacer click en historia)

Las cenizas de un vestido, las de una boda que no fue y nunca será, las de una larga espera quedan esparcidas por el mar. El recuerdo de su esperanza por ver al mar devolverle a su amor, queda grabado en aquel muelle.

Las olas son crueles y lo que un día era un hasta mañana, se convirtió en una eterna demora. El mar se transformó en la tumba de su amor, el agua salada en el ataúd y el sonido de las olas en campanas para el funeral. Ella nunca conoció lo que es el dolor por la muerte de su amado, porque (para ella) el no había dejado de respirar. Desgraciadamente los días eran como balas hacía su corazón ( convencida de que él volvería para casarse con ella).

El aire de cada amanecer le robaba la ilusión a la chica con el vestido blanco. El tiempo arrugo su cara y envejeció el vestido, pero no consiguió quitar la flecha que cupido clavó en su pecho. Las personas al verla pasear y llorar por años y años la tomaron por loca. Creían que era mejor para ella meterla en un manicomio. No estaba de acuerdo con eso y siguió paseando todos los días por el muelle de San Blás, acompañada por el mar y su soledad.

Ahora, una vez que los años le asfixiaron, se han esparcido sus restos en el mar. Ella seguirá buscándole. Él seguirá hundido junto al barco donde perdió la vida. Si la marea es buena se cruzarán. Si el destino quiere, ella caerá hasta el fondo para no volverse a separar de él.

sábado, 30 de abril de 2016

MI DICCIONARIO

Página X de Y

No busques orden, no lo hay.

Vida: camino recto por el que los humanos intentamos girar para buscar atajos.

Normal: adjetivo que se colocan las personas que se engañan así mismas porque tienen miedo al lo que son.

Diferente: adjetivo que se ponen algunos para evitar decir que son raros.

Raro: adjetivo que da la sociedad a aquellas personas con personalidad.

Humano: animal con la capacidad de pensar pero que le da pereza hacerlo.

Robot: tipo de humano que piensa pero sin tener en cuenta los sentimientos. (Véase banquero, políticos o empresario)

Excepción: casos extraordinarios, poco regulares, como ver un banquero, político o empresario con integridad moral (aún quedan)

Justicia: acontecimiento que ocurre muy pocas veces durante la vida, puede que en la tuya nunca la llegues a ver.

Tiempo: obsesión de las personas por intentar controlar lo incontrolable con números.

martes, 26 de abril de 2016

DOS SEGUNDOS QUE PARECEN UNA ETERNIDAD

Para Miguel Marco y Carla Domínguez, porque su conversación sin sentido me ha dado el título de la entrada. Gracias por ese momento absurdo y por los que vendrán.

Miles de voces suenan en mi cabeza. Siguen gritando, no paran, aumentan y no callan. Intenté distinguir la tuya entre todas esas (por eso de que dicen "una voz dulce relaja",pero me hizo ver lo solo que me tienes). Pensé en perderme por las calles de Londres, (bajo la lluvia para camuflar mis lágrimas con las gotas que resbalan por mi cara) pero no sé salir de tu pelo. ¿Es tarde para pedirte que me lleves a dónde pueda huir de ti?¿Y de mi? ¿Fue demasiado pronto el día qué te pedí cuidar de mí en tu regazo?

Digamos sencillamente que somos sol y luna. Dos seres destinados a vagar solos en el cosmos infinito alrededor de astros, en tu caso, que todo gire a tu alrededor. Solo en instantes fugaces nos cruzaremos. Seremos la casualidad más apreciada del mundo, luz y penumbra juntas. Día y noche fundirán sus cuerpos en un abrazo. Tan bonito para los ojos despreciables de la humanidad que jamás estarán preparados para ver ese momento. Tan bonito que ni tu ni yo creeremos que fue verdad y volveremos a ser dos en el universo.

Dos segundos que parecen una eternidad (maldita sea la relatividad, confunde a mi cabeza y le hace pensar que tus miradas duran horas, cuando apenas han caído dos granos de arena en tu reloj). Bastó con un par de míseros segundos para sentirme incompleto (sensación que tendré durante toda mi vida, esa vida que no durará más medio capítulo en tu historia), si hoy no tengo tu presencia. 


Elioth Campos

viernes, 15 de abril de 2016

Luna mía


Para vosotros, seres que veis de la noche el paisaje más bello. Para mi, porque la falta de luz me ha regalado serenidad y calma. Para ti astro imponente, porque bajo tu rostro viví mi momento más bonito

¿Qué habrás hecho, luna mía?
Todos ven en ti símbolo de tinieblas.
Tú forjadora de sueños y pesadillas algunas,
si eres lo más bonito que pueden reflejar las lagunas.

Decidme, vosotros,
monstruos llamados hombres,
cuál es vuestro derecho para juzgar a mi luna.
Ella que, después de cada atardecer, os alumbra,
a vosotros, monstruos con miedo a la penumbra,
porque os mecen los cuerpos las sombras,
porque os dejan indefensos en la noche.

Querida luna,
custodiada de miles de estrellas,
giras alrededor de este mundo
alzando y reduciendo las bravas mareas.
No te mereces que hagan de ti un signo de tristeza,
tampoco de la muerte su emblema.

Sin ti luna,
¿qué sería la noche?
Sin ti, farola de mi mundo,
la noche no sería noche.
Serían solo doce horas de oscuridad no nocturnal,
Doce horas de luz ausente con cielo banal.

Sin ti, luz de luceros,
¿Qué será de mi?
Si desaparecieses,
dime de que sirve si aullo,
de que sirve si solo puedo escucharlo yo.
Lobo solitario siempre he sido, luna,
pero tu ausencia en mi corazón se clava, luna llena.



Elioth Campos

lunes, 11 de abril de 2016

MALA LUNA

Mala luna, es el título del libro escrito por Rosa Huerta. Me resultó bastante interesante el título. Algo tan imponente y bonito que ilumina la noche, le pones delante el adjetivo mala y obtiene un significado melancólico, oscuro, triste . "Yo nací en mala luna" dice uno de los versos de Miguel Hernández, es bastante duro pronunciar estas palabras después de leer el libro.

La novela trata la historia de Clara y Víctor, dos adolescentes totalmente opuestos. La chica es habladora, social, guapa y popular. El chico, por el contrario, es tímido, callado, serio y un poco marginado. Ambos indagaran en la vida de sus abuelos para poder encontrar un cuaderno con poemas inéditos de Miguel Hernández. Se apoyaran mutuamente, sin embargo cada uno los quiere por un motivo distinto. Esto les hará tener cierta ambivalencia, es decir, serán capaces de tener dos sentimientos opuestos al mismo tiempo, como desprecio y aprecio. La relación del poeta y sus abuelos no dejará indiferente a sus nietos.

Recomiendo a todo mundo leer este libro, pero en especial a aquellas personas que disfrutan metiéndose en la piel de los protagonistas. Es un relato cargado de sensaciones. Sentirás el cariño del abuelo de Clara o la soledad del abuelo de Víctor por las calles de Madrid. Verás crecer una amistad pura en un camino lleno de obstáculos. Añorarás a aquellos viejos amigos que Miguel Hernández deja atrás. El rencor recorrerá todo tu cuerpo. Te destrozarán multitud de veces el corazón. El frío de una celda se ceñirá sobre tu piel, dónde, poco a poco, se consumirán los restos que quedan de ti. Sabrás lo que duelen las mentiras piadosas y el daño que hacen entre dos amigos. Todo esto sentirás, si empatizas con los protagonistas.

Es un libro que te hará ver la vida de Miguel Hernández de otra manera. Al igual que la amistad. Te obligará a observar lo difícil que es pasar por una guerra, a mirar como dan puñaladas por la espalda a quien, una vez, fue un amigo. Pero, a pesar de ello, el pasar página, será fundamental en esta obra.

"Te he traído el cuaderno, escribe lo que puedas. Es negro, como tu suerte, Vinisterre."